Ya está aquí una vez más la nueva temporada sin tendencias, la de las primeras comuniones. Le tengo aversión. Es de una catetez sublime a la par que grotesco. Además de dejarte sin baretos donde echar una puta cerveza. Que digo yo que si a toda esta farándula no alcanzan los estranguladores tentáculos de la crisis financiera, ni la falta de créditos, no va a ser el desempleo que termine con toda esta pantomima ¿no?.

A falta de recuerdos, el sentimiento lo afronto como un postraumatismo. Intuyo que la mía no me gustó, ni me divirtió lo suficiente. Cuando veo los retratos que mi madre enmarca en plata –no escatima ella. Le concedería el oro, pero lo dejamos en plata- siento un poco de vergüenza y ridículo. La carita, por mucho que se afanaran en mostrarme como una inocente, delicada y pura, niña bien, deja de manifiesto que ya apunto maneras y que cuando menos no entendía na de na de na de la historia clerical. Vamos, que me la soplaba, que incluso ni el “modelazo” con bodoques bordados en tul consiguió convertirme.
Me salgo del pellejo. Voy a inventarme. ¿Cómo debía sentirse una casi pubescente zagala de diez años, pollancona ya, de metro sesenta de altura y el par de tetas más grande de todo el quinto de la EGB del colegio de la divina pastora, ante este inmerecido e irrelevante hecho?... sigo pensando que ridícula. De no ser por el quimicefa de tía adela y el tito antonio miguel, y mi estupenda primera cámara fotográfica de tito julio y tía rosa, seguramente no me quedaría un naíca que me hiciese recapitular.
Intento evitar esta asincronía en mis hijas. Una ya está curada de espanto, y con la chica sólo es cuestión de un mes más. Se ha pasado desde que empezó el curso, conviviendo con la torpeza del sistema que se empeña en llevar a las aulas este desastre. Sus compañeros y compañeras, así como sus respectivos padres y madres de entrada y salida, llevan más de un mes que no se acuerdan de conocimiento del medio, de matemáticas o de lengua española. Parece que estén haciendo un master en despropósito. Ella, mi chica, hace unos días gritaba, “ya está bien, estoy harta!!, pues yo también voy a hacerla, hombre. Que es que hasta me sé el jesusito de mi vida”. Di que sí hijamía, por lo civil, en el juzgao…ya sabiéndote la oración tienes medio camino hecho…Y es que tiene narices, que para sociabilizarte o sentirte integrada, parte de, te veas abocada al consumo de incoherencia de esta masa. Patrañas y más patrañas para confundir.

…De un blanco necio y estúpido que deslumbra.
Ahora que venga viriato, piccolo, morales y todos sus muertos a contarme de estado, política y religión.