Mi Antoniocentollo, provocador, visceral, tolerante, compulsivo, inteligente, libre, plural, cachondo, puta puta… un amor. Que os voy a contar si cuantos pasáis por aquí antes o después os dais una vueltecica por su ano… Me ha llamado esta mañana, como cada mañana, y hemos echao nuestro ratico de crónica social. Tratando entre otras, cuestiones como la que de vez en cuando reverdece en nuestras páginas, la permisividad o no del anonimato. Ya Amador, la tocó y bien tocada, en un post hace semanas. Él optó por imposibilitar líneas huecas carentes de identidad, absolutamente legítimo… pues bien, Consensuados mi Antº y yo, ambos llegamos a la conclusión que nos encanta ser origen de distorsión popular. Porque cuanto más p’afuera y menos se esconda, mejor nos conocemos y menos oleremos todos… Que remover conciencias, pasa a veces por servir sin conservantes el vivo reflejo de morbosidad provinciana que aquí se gasta. Para documentar el presente argumento, remítanse a nuestros contadores de visitas diarias. Indican una media de audiencia, en su caso de 150, y en este retal mucho más humilde entre 70 y 80...Seguro “el Chuli” “el Cabra” y “el Pa”, morbosos hasta decir basta, procuran que esa media se haga efectiva… No hay modo, así distraen su atención porque saben dónde pero no el cómo, meter mano… con sus tan temidos cuernos aprendidos a sostener en la más discreta popularidad, cantidades ingentes de drogas que empolvan los pasillos de sus hogares, deseos contenidos que engrosan la frustración, sexualidades reprimidas con tendencia al intento de reprimir abismos, delincuencias domésticas maquilladas con el mejor de los gloss, corruptelas con raya diplómática, malversadas subvenciones agrícolas empapadas de sudor magrebí…

Lo bueno, que así se hacen los días cortos para estos últimos… la pena, que donde ellos no ven más de unas tetas -y mal vistas por la cenital- navegando en la red o el incontenible deseo de mi amigo queriendo cantar zarzuela desnudico, arropado todo lo más con los mejores coros, a nosotros se nos antoja demasiado cortos estos idénticos días ante los maravillosos encuentros que nuestras páginas nos deparan.
Ni que decirse tiene, que esto no quita pa que en casa de cada cual, cada uno establezca su derecho de admisión. El suprimir los comment ofensivos, hirientes o sin identificar que cada uno estime conveniente, quedará en nuestros dedos.
He de confesar, que finalmente lo que resulta más divertido, es ponerle rostro a cada uno de estos personajes…Porque lo tienen…y edad… y profesión… encontrarlos a tu vera pidiendo en la barra de las mismas tabernas… paseando el mismo paseo marítimo…o saludarnos a la salida del mismo espectáculo, en el gran teatro de este nuestro mismísimo pueblo.